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jueves, 22 de noviembre de 2007

La opinión pública - Cap. 5 (Vincent Price)

Los indicadores de la opinión pública se obtienen de muchas fuentes, generalmente por medio de una de estas 3 técnicas:

1. Entrevistas estructuradas, reuniendo autoinformes de individuos,
grupos u organizaciones (usadas principalmente en sondeos de muestras representativas, pero también en entornos experimentales)

2. Análisis de contenido de plataformas políticas, memoranda organizativos, correspondencia privada o noticias y editoriales. Posibilidad de observar indirectamente, análisis de mensajes, no de personas.

3. Entrevistas en profundidad o discusiones de grupo relativamente poco estructuradas con funcionarios, elites organizadas, activistas o grupos interesados.

Las cuestiones alrededor de la opinión pública - normativa, teórica y empírica - han persistido durante dos siglos y sin duda alguna continuarán.

La base democrática del concepto de opinión pública es indiscutible, mucho menos lo es la base democrática de las decisiones políticas diarias, incluso cuando se han extraído del debate público. La discusión puede implicar un proceso deliberativo, demasiado igualitario (el debate aún más). Las decisiones que se apoyan en la opinión pública se hacen por medio de publicidad y comunicación, pero la comunicación es sólo una herramienta para recoger información, útil para controlar y solicitar opiniones.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

La opinión pública - Cap. 4 (Vincent Price)

Este capítulo trata básicamente de la conceptualización de opiniones.

Los años 30 marcan una diferencia, empezando a marcarse distinciones entre lo que era antes considerado un fenómeno colectivo y una perspectiva individualista que lo considera como un conjunto de opiniones dentro de una población designada.
Esto fue propiciado por dos grandes avances metodológicos: el desarrollo de la medición psicológica (en especial técnicas cuantitativas para medición de actitudes) y la aplicación de la teoría del muestreo científico a la investigación social.

La revista Public Opinion Quarterly se publicó por primera vez en 1937 y la American Association for Public Opinion research (AAPOR) se estableció a los 10 años.



Opiniones y actitudes

Muchos utilizan ambos términos de forma intercambiable, sin embargo, se dice que difieren conceptualmente en por lo menos 3 formas:
1. A las opiniones se les ha considerado habitualmente como observables, respuestas verbales ante un asunto o cuestión, mientras que una actitud es una predisposición secreta o una tendencia psicológica.
2. Aunque ambas implican aprobación o desacuerdo, el término actitud se dirige más hacia el afecto y la opinión, más intensamente hacia el conocimiento.
3. Una actitud se conceptualiza tradicionalmente como una orientación global, perdurable, hacia una clase general de estímulos, mientras que una opinión se considera más situacionalmente, perteneciendo a un asunto concreto en un entorno conductista específico.

Las opiniones como expresiones: Las opiniones eran indicadores manifiestos de las actitudes no observadas. Las opiniones tenían que verbalizarse o expresarme mediante cualquier otra forma de manifestación de apoyo u oposición hacia alguna reacción. Para ser efectivas las opiniones han de expresarse.

Las opiniones como algo meditado: Uno decide una opinión, mientras una actitud no se entiende generalmente como formada conscientemente o decidida casi de la misma forma. Una actitud se siente como un impulso afectivo, una inclinación a responder positiva o negativamente a algo. Las opiniones son juicios y las actitudes son el puro "agrado y desagrado" (Bem, 1970) que alimentan esos juicios.

Las opiniones como adaptaciones de las actitudes entre asuntos específicos: Una tercera distinción (que resume las anteriores) considera las actitudes como parte de la materia prima de las opiniones. Cuando los encuestadores adoptaron el término opinión, se convirtió en el generalmente aceptado para una posición expresa en favor o en contra de una cuestión política. Wiebe vio la relación opinión-actitud como una orientación intuitiva inmediata y una opinión es una elección meditada entre alternativas específicas dadas en un entorno social específico.


La inferencia de bases psicológicas para las opiniones

El término opinión es variable. Se puede hablar de opiniones abiertas, públicas, que son juicios expresos sobre acciones específicas o acciones propuestas de interés colectivo, en un entorno específico. Existen las opiniones secretas, que son juicios formados en la mente sobre acciones concretas o acciones propuestas de interés colectivo. Más globales que estas dos, son las actitudes, predisposiciones permanentes que responden positiva o negativamente a una clase general de estímulos.

La gente puede expresar opiniones diferentes a las que mantienen de forma privada por presiones sociales. Este tipo de cuestiones son las que NN comenta cuando dice que "cuando se espera oposición, algunas personas pueden alterar su posición expresada o abstenerse totalmente de dar opiniones".

Esquema:
Es una estructura cognitiva que representa el conocimiento general de uno sobre un concepto dado o un campo de estímulo y que incluye tanto los atributos de un concepto como las relaciones entre los atributos. Un esquema puede relacionarse con cualquier estructura informativa. Una vez activado, proporciona una especie de taquigrafía mental del pensamiento y la percepción, presta atención a ciertas características del entorno, forma una base con inferencias sobre acontecimientos y personas y facilita un catálogo de información de personas en la memoria.
Las actitudes permiten a las personas medir una situación y hacer un juicio bueno o malo, cuando una actitud fuertemente sostenida respecto a un objeto concreto, se evoca, se puede formar un juicio rápidamente en la mente, de tal forma que la información subsiguiente queda sujeta a una interpretación selectiva.

Formación de opiniones: Las opiniones se basan parcialmente en el propio sistema establecido de valores, y parcialmente en un esfuerzo por dar significado a una nueva situación, a un asunto público. En el transcurso de la meditación, las creencias y actitudes acuden a la mente y se combinan con cualquier nueva información aseuible.
Esta combinación podría ser semejante a lo que Abelson llama una opinión molécula compuesta de 3 átomos:
a) Una creencia ("esta propuesta significará más impuestos")
b) Una actitud ("odio los impuestos")
c) La percepción de algún tipo de apoyo social ("todo el mundo odia los impuestos")
De este cálculo mental deberían considerarse algunos aspectos: No necesita ser complicado y las expresiones públicas de opiniones deben tener tanto que ver con la configuración de las estructuras cognitivas internas como a la inversa.

Valores: Se conceptualizan como creencias evaluadoras, son creencias respecto a lo que es deseable, como fin o como un estado, así los valores funcionan como pautas para la conducta personal o social. Un valor se refiere a un objetivo. Rokeach cree que los valores son más importantes para la personalidad que las actitudes.

Identificaciones de grupo: Una construcción teórica importante para la formación de opinión es el autoconcepto, que se basa en gran medida en las diversas identificaciones de grupo de la persona. El autoconcepto, según Turner, es un sistema integrado cognitivo que incluye dos subsistemas primarios: la identidad personal, o creencias sobre la unicidad de las propias características, gustos personales y atributos, y la identidad social, compuesta de creencias sobre la propia pertenencia a varios grupos o categorías sociales formales e informales, o sea, el autocencepto es el sistema de creencias organizado de una persona sobre sus propias características sociales y personales.


Observación de opiniones

Por definición, una opinión debe ser sobre algo. Las preguntas diseñadas para obtener opiniones deben centrar con éxito la atención de las personas en asuntos o problemas específicos. Las frases o palabras usadas en las cuestiones sobre opinión, alteran, aunque sea muy ligeramente, el enfoque de la opinión dada en respuesta. Algunas variaciones en el enfoque de la pregunta producen resultados sistemáticos e interpretables.

Las posibilidades de elección:
Las preguntas expresan una preferencia sobre un curso de acción concreto. Las medidas utilizadas en la investigación sobre la opinión pública, generalmente tienen una doble calidad básica, favor u oposición. Entro los formatos comunes está la pregunta equilibrada, que propone dos alternativas.

¿Está bien meditada? Una dimensión clave de una opinión es la cantidad de información que la apoya. Zaller y Feldman afirman que "la misma persona puede responder a la misma pregunta, en dos ocasiones diferentes, como si fueran dos preguntas distintas" ¿Están bien organizadas? Es importante conocer cómo se integra, si lo hace, con otras opiniones. Muchas personas no mantienen opiniones que se organicen de forma consecuente con una ideología global liberal o conservadora.

¿Con qué fuerza se sostienen?
Hay varias dimensiones, pero las que se deben considerar son intensidad (la fuerza de los sentimientos de alguien respecto a un asunto concreto), importancia (cuán crítico se considera que es el asunto o la opinión) y certeza (qué seguridad se tiene de que la opinión es correcta)

¿Cómo se relaciona con otras personas? Las percepciones de apoyo u oposición social pueden ser críticas para la formación y expresión de opiniones. Y aquí es donde el pensamiento de NN se relaciona con el tema, cuando dice que puede tener consecuencias la impresión de que los otros reaccionan de forma diferente, o que se es una minoría aislada.
Noelle-Neumann indica que no es posible una comprensión total de la opinión pública a menos que se examinen también las estimaciones subjetivas del clima de opinión, y que eso puede realizarse preguntando a las personas, además de sus propias opiniones, qué suponen que las otras personas o grupos piensan sobre cuestiones específicas, cuáles creen que será la tendencia futura de la opinión pública, o qué parte finalmente ganará. Las percepciones distorsionadas de la opinión pública pueden influir en la disposición de las personas a discutir sus ideas, alterando, en consecuencia, la dinámica de la comunicación del público y de la formación de opinión. (NN 1979)

martes, 20 de noviembre de 2007

La opinión pública - Cap. 3 (Vincent Price)

En el capítulo 3, Price se concentra en el concepto de “público”.

Inicia planteando que quizá hoy el concepto más común de opinión pública se equipare a una unión más o menos sencilla de opiniones individuales o “lo que intentan medir los sondeos de opinión”.

En los primeros años del siglo XX, la opinión pública era considerada como una clase especial de producto social, no como una colección de opiniones públicas diversas, sino como la opinión de un público. Los investigadores estaban intrigados por las manifestaciones colectivas de la época: huelgas, multitudes espontáneas, manifestaciones masivas y disturbios, además de su creciente fascinación con el papel que los modernos medios de comunicación parecían desempeñar a la hora de configurar y guiar la “psicología de las masas”.

Multitud, público y masas

Su estudio parte de la interrogante de cómo individuos civilizados podían transformarse en multitudes coléricas o manifestaciones entusiastas.

La multitud: La ley de la unidad mental de las multitudes de LeBon es de particular interés. Él identificó 3 causas básicas de la conducta de la multitud: primera, el anonimato (formar parte de una multitud relaja las limitaciones civilizadas sobre los instintos básicos de las personas), segunda, las emociones y acciones se extienden rápidamente (por imitación espontánea y “contagio”), y, tercera, y más importante, la personalidad consciente de desvanece (bajo la influencia de una multitud, y el individuo queda sujeto a la persuasión y sugestión inconsciente, esencialmente hipnotizado por voluntad colectiva). Esta tercera causa, este estado hipnótico, es el que permite a la multitud actuar al unísono, con efectos terroríficos.

El público: Park opina que mientras la multitud está marcada por actos unidos a una experiencia emocional, el público está marcado por la oposición y el discurso racional. La multitud se desarrolla como respuesta a emociones compartidas, el público se organiza en respuesta a un asunto.

Blumer propuso que el término público se utilizara para referirse a un grupo de gente que a) está enfrentada por un asunto, b) están divididos por sus ideas de cómo enfocar el asunto y, c) abordan la discusión del asunto. Por eso, para él, argumentación y contra-argumentación son los medios por los que se modela la opinión pública y retomó la idea de Lippmann de los públicos y los grupos de interés.

La masa: Como Park, Blumer observó que el público podía transformarse en una multitud, dando lugar a un sentimiento público más que a una opinión pública.

La masa se compone de individuos anónimos y se distingue por tener una comunicación e interacción entre sus miembros muy pequeña, es extremadamente heterogénea, e incluye personas de todos los estratos sociales, es dispersa geográficamente, está poco organizada y es incapaz de actuar concertadamente. Lo que une a las masas no es una emoción compartida (multitud) o un desacuerdo o discusión (público), sino un foco de interés común o atención.


Las cuestiones y los públicos

El público desde el punto de vista sociológico, se contempla como una actividad imprecisamente organizada que surge del transcurso de la discusión en torno a una cuestión. En contraste a la masa, que se basa únicamente en una atención común hacia algún asunto y que está formada por respuestas idiosincráticas formadas lejos de cualquier debate o discusión, el público se distingue por una resolución colectiva de algún problema por medio de argumentos y réclicas.

Fases del desarrollo: El modelo discursivo de Park y Blumer mantiene que la opinión pública se forma a través de una secuencia de estadios. Según esto, Foote y Hart identifican 5 fases:
1. Fase del problema
2. Fase de propuesta
3. Fase política (debate activo)
4. Fase programática (se realiza acción aprobada)
5. Fase de valoración

Actores y espectadores: A lo largo de las fases del desarrollo, el público cambia de tamaño, aumentando desde los pocos que primero se dieron cuenta del problema hasta los muchos que finalmente participaron de alguna forma en su resolución. También cambia en su composición y está formado escencialmente por dos niveles: activos y pasivos. Lippmann habla de actores (intentan influir directamente en el curso de los asuntos políticos, se dan cuenta de los problemas, proponen soluciones, intentan persuadir a otros sobre su punto de vista) y expectadores (componen la audiencia de los actores, siguiendo sus acciones con diversos grados de interés y actividad)
Los actores de un determinado asunto son espectadores en otro, los hombres pasan constantemente de un lado al otro.

Expansión del debate público: El éxito para conseguir una audiencia mayor, se da principalmente debido a los esfuerzos concertados de los actores para hacer públicas sus pugnas y desacuerdos. Los actores gastan considerable energía intentando presentar el conflicto en la forma que mejor convenga a sus intereses. Las características propias de un asunto, su complejidad, importancia social o implicaciones a largo término, pueden también influir en la probabilidad de que se extienda desde el círculo de los inmediatamente interesados hacia un público más amplio, y hasta cierto punto, estas características de un asunto pueden manipularse en el transcurso de un debate público.

Tras la resolución del asunto: Cuando el asunto está debatido y decidido, su público retrocede debido al agotamiento y reducción de la comunicación. Públicos altamente activos y organizados pueden funcionar por largo tiempo incluso luego de estos periodos y puede conseguir un status casi institucional.


La observación del público

El público es difícil de precisar. Está organizado vagamente organizado a través de la comunicación que rodea un asunto, incluye en estrato activo y uno pasivo, cambia de tamaño y forma según se desarrolla y tiene o deja de tener existencia al mismo tiempo que un asunto.

Desde el modelo discursivo hasta los sondeos y encuestas, es realmente difícil observar empíricamente al público.

El público en general: Allport conceptualizó al público como una población definida por la jurisdicción geográfica, comunitaria y política, o por otros límites. Cincuenta años de investigación de sondeos confirman las sospechas de Bryce y Lippmann acerca de que el grueso de la población es desinteresada y está desinformada sobre la mayoría de las materias que podrían considerarse asuntos públicos.
Los puntos de vista dados a los encuestadores son, por lo general, desorganizados, desconectados, respuestas individuales, formadas fuera del foro del debate público: opiniones de la masa.

El público que vota: El electorado, un colectivo masivo e indiferenciado que representa como máximo el 70% de la población occidental, y en algunos casos menos. Alineado con la teoría democrática representativa, el electorado es una de las definiciones operacionales más comunes del público, y los resultados electorales son, tal vez, el ejemplo más visible de la opinión pública en la sociedad occidental.
Un problema específico que se presenta a los encuestadores es identificar el sector más dispuesto a votar.
El acto de votar es una clara expresión conductista de la opinión y puede considerarse como una forma de participación en un debate público. Las investigaciones indican que muchos votantes van a votar sin mucha información que guíe su elección.

El público atento: Del 70% aproximado de la población apta para votar, sólo el 50% está generalmente atento a los asuntos públicos. Devine resume diciendo que "... el público atento se concibe como un público importante para el sistema político americano", pues es ese el grupo que presta una atención continuada a los asuntos públicos, y habla ocasionalmente con los demás sobre estas cuestiones, éstos son los espectadores sobre los que escribió Lippmann (1925)

Pero, ¿Cómo identifican los investigadores a un público atento? Devine usa 5 medidas de reconocimiento: interés general en política, interés en campañas de elecciones nacionales, hablar sobre política, exposición a las noticias de los periódicos sobre política y lectura sobre política en revistas. Sobre esa base clasificó aproximadamente a 1/3 del total de la población como generalmente atento.

El público activo: Está un escalón más arriba que el público atento y es más pequeño (puede ser hasta el 15% del público atento) y pueden ser los actores del esquema conceptual de Lippmann. El término elite se usa con frecuencia para nombrar a este grupo.
Almond distingue varias clases de elites: líderes políticos del gobierno (las elites políticas), miembros de los cuerpos profesionales que disfrutan de poderes especiales por su familiaridad y contacto con el gobierno (elites burocráticas), los representantes de grupos privados de orientación política (grupos de interés) y las elites de las comunicaciones (medios de comunicación de masas, líderes de opinión efectivos, canales interpersonales, clérigos, líderes de fraternidades y clubs, etc.)
Estos miembros del público activo compiten en el mercado de opinión, (entre el público atento) en busca de seguidores y conversos para sus causas. Debe haber pluralismo en las elites, una multiplicidad de centros de poder, con cierta autonomía e independencia económica.

"Quien moviliza a las elites moviliza al público" (Almond, 1950)

Asuntos públicos: Las diferencias entre los distintos asuntos pueden extenderse a espectadores y actores, y de ser el caso podríamos hablar separadamente de públicos activos respecto a un asunto y atentos respecto a un asunto. Los grupos organizados se reunen claramente para asuntos concretos. Problemas diferentes tienen consecuencias para diferentes personas, así, los públicos pueden formarse naturalmente a partir de los grupos más directamente afectados.

La opinión pública - Cap. 2 (Vincent Price)

En el capítulo 2 de su obra, Price plantea los diversos problemas respecto a la opinión pública. Inicia planteando la pregunta que casi todos los libros que tratan del tema intentan responder: ¿qué entendemos exactamente por opinión pública? Y responde como la mayoría de ellos: “Cualquier búsqueda de una definición clara y simple del concepto se demostrará, sin embargo, infructuosa.” A esto se refería NN cuando comentaba que la ausencia no se debía a una falta de interés, al contrario, la gran variedad de definiciones es lo que complica el asunto. Childs logró reunir 48 definiciones diferentes del significado de opinión pública. Puede que exista gran variedad y poco consenso al respecto, pero yo significa de ninguna manera que el concepto carezca de significado.

En cuanto a los orígenes de la idea, nos dice que el concepto de opinión pública es claramente un producto de la Ilustración y nos pasea por la historia, muy brevemente, pero en un intento de acercarnos a las anticipaciones y aproximaciones, a las concepciones primitivas sobre la opinión y sobre público.

Aquí marca dos sentidos dados a la opinión, el primero referido a su sentido epistemológico y proviene de su uso para distinguir una cuestión de juicio de un asunto de hecho, o algo incierto de algo que se sabe cierto, sea por demostración o fe; mientras que, por otro lado, en un segundo sentido se considera equivalente a maneras, morales y costumbres, como citó de NN.

El término público también tiene una dualidad de uso, significando originalmente “del pueblo” (al referirse a acceso común) y “para el pueblo” (al referirse al bien común).

Si hablamos del término concreto, “opinión pública”, NN, según Price, lo acredita a Rousseau. Luego, según lo propuesto por Habermas, emerge una esfera pública, con tendencias históricas íntimamente ligadas al crecimiento del capitalismo y al dominio de una burguesía europea, que con el tiempo resultaron en una esfera pública de razonamiento crítico.

Nos comenta que existen muchas ambigüedades en cuanto al concepto y que los que escribieron sobre opinión pública, raramente fueron explícitos en relación a lo que se referían, pero, sin embargo, quedaba claro que la opinión pública iba unida, en la Ilustración, a la discusión y al libre flujo de información, se suponía que reflejaba el bien común y que se modeló como un nuevo y poderoso tribunal para revisar las acciones del estado. Luego, con el tiempo, Bentham consideraría a la prensa como un órgano importante de lo que llamó “el tribunal de la opinión pública”. Otro cambio en el sentido se refiere específicamente al electorado deseable.

El estudio de la opinión pública también fue creciendo y modificándose con el tiempo, pasando de aspectos filosóficos o demográficos a investigaciones en campos como conducta colectiva y psicología social, investigación sobre la actitud y la opinión, análisis de la propaganda, conducta política e investigación sobre los medios de comunicación de masas.

Los principales problemas que considera relacionados a la opinión pública son 5, los dos primeros relativos a su potencial superficialidad y los tres restantes a su potencial susceptibilidad:

  1. Falta de competencia (reservas respecto a la capacidad del público en general para dirigir los asuntos públicos)
  2. Falta de recursos (falta de métodos suficientes para la comunicación pública)
  3. Tiranía de la mayoría (peligro de que prevalezca una mediocridad en la opinión – el menor denominador común – creada y mantenida por la presión de la mayoría)
  4. Susceptibilidad a la persuasión (al llamamiento altamente emocional y no racional)
  5. Dominio de las elites (creciente pasividad del público, que lo conduce a dominio del gobierno y elites)

Aunque hay otros asuntos importantes, Price plantea que estos 5 son los que más han atraído la atención de los investigadores.

lunes, 19 de noviembre de 2007

La opinión pública (Vincent Price)

¿Realmente creen que hablo de ESTE Vincent Price? jajaja, aunque leerlo tanto te puede dejar la cabeza como la que su homónimo sostiene...

El Vincent Price objeto de este post (y de algunos otros sucesivos) es el autor del libro del título, en el que puntualmente relaciona el tema con la esfera pública y la comunicaión; y en vez de andar huyendo a estacas es actualmente profesor de la Escuela de Comunicaciones Annenberg, de la Universidad de Pennsylvania, autor de libros e investigaciones sobre el tema.

Nuestro Vincent Price, en la obra a la que ya me referí, hace mención o cita a Noelle-Neumann y/o a la espiral del silencio en varias oportunidades (NN = Noelle-Neumann):

"generaciones de filósofos, juristas, historiadores, teóricos de la política y periodistas universitarios han estrujado el cerebro en un intento de proporcionar una definición clara" (NN 1984) y que Busca definir los principales problemas relativos a la opinión pública y nos cuenta que "... a lo largo del siglo XVIII y XIX, el papel de la opinión general como valedora de tradiciones y costumbres sociales, cumpliendo con la ley del uso de Locke, no escapó a la atención crítica." (NN 1984). También comenta que "un segundo sentido de opinión, que aparece en algunas consideraciones contemporáneas más estrechamente relacionadas con sus connotaciones modernas, la considera equivalente a maneras, morales y costumbres" (NN 1979, 1984) y que Noelle-Neumann acredita a Rousseau como primer usuario de la frase l'opinion publique, hacia 1974, utilizándola en el segundo sentido de opinión, anteriormente definido, como referencia a las costumbres y modos de la sociedad.

Al hablar de la tiranía de la mayoría, dice que Noelle-Neumann reafirmó las preocupaciones de la investigación sobre la opinión pública, "refiriéndose al retraimiento de la minoría frente a la presión de la mayoría como una espiral del silencio".

Cuando hace referencia a la inferencia de bases psicológicas para las opiniones, dice: "Cuando se espera oposición, algunas personas pueden alterar su posición expresada o abstenerse de dar opiniones, en lugar de tener puntos de vista claramente formados o actitudes fuertes" (NN 1979, 1984)

Al referirse a la observación de opiniones escribe: "Las medidas utilizadas en la investigación sobre la opinión pública, generalmente tienen una doble calidad básica, favor u oposición. Esto puede reflejar, tanto como cualquier otra cosa, la controvertida naturaleza del debate público, que tiende a resolverse en campos opuestos" (NN 1970), y luego de otras observaciones continúa diciendo "... Igualmente, puede tener consecuencias la impresión de que los otros reaccionan de forma diferente, en otras palabras, que se es una minoría aislada" (NN 1984)

Afirma que Noelle-Neumann indica que no es posible una comprensión total de la opinión pública a menos que se examinen también las estimaciones subjetivas del clima de opinión, y que eso puede realizarse preguntando a las personas, además de sus propias opiniones, qué suponen que las otras personas o grupos piensan sobre cuestiones específicas, cuáles creen que será la tendencia futura de la opinión pública, o qué parte finalmente ganará. Las percepciones distorsionadas de la opinión pública pueden influir en la disposición de las personas a discutir sus ideas, alterando, en consecuencia, la dinámica de la comunicación del público y de la formación de opinión. (NN 1979)

Cuando empieza a referirse a actores de la política, periodistas y público atento, nombra a NN cuando dice que los críticos conservadores acusan, frecuentemente, a los medios de comunicación de partidismo liberal, diseñando estudios que sugieren que los periodistas, especialmente aquellos de los medios de elite, son desproporcionadamente liberales.

En los siguientes posts trataré de condensar algunos puntos planteados por este autor, a ver si me sale el resumen de tantísima información, por lo menos trataré.

Y por si alguien se quedó con la duda, les dejo la foto de NUESTRO Vincent Price... ¿Ven la semejanza? jajaja