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jueves, 22 de noviembre de 2007

La opinión pública - Cap. 5 (Vincent Price)

Los indicadores de la opinión pública se obtienen de muchas fuentes, generalmente por medio de una de estas 3 técnicas:

1. Entrevistas estructuradas, reuniendo autoinformes de individuos,
grupos u organizaciones (usadas principalmente en sondeos de muestras representativas, pero también en entornos experimentales)

2. Análisis de contenido de plataformas políticas, memoranda organizativos, correspondencia privada o noticias y editoriales. Posibilidad de observar indirectamente, análisis de mensajes, no de personas.

3. Entrevistas en profundidad o discusiones de grupo relativamente poco estructuradas con funcionarios, elites organizadas, activistas o grupos interesados.

Las cuestiones alrededor de la opinión pública - normativa, teórica y empírica - han persistido durante dos siglos y sin duda alguna continuarán.

La base democrática del concepto de opinión pública es indiscutible, mucho menos lo es la base democrática de las decisiones políticas diarias, incluso cuando se han extraído del debate público. La discusión puede implicar un proceso deliberativo, demasiado igualitario (el debate aún más). Las decisiones que se apoyan en la opinión pública se hacen por medio de publicidad y comunicación, pero la comunicación es sólo una herramienta para recoger información, útil para controlar y solicitar opiniones.

martes, 20 de noviembre de 2007

La opinión pública - Cap. 3 (Vincent Price)

En el capítulo 3, Price se concentra en el concepto de “público”.

Inicia planteando que quizá hoy el concepto más común de opinión pública se equipare a una unión más o menos sencilla de opiniones individuales o “lo que intentan medir los sondeos de opinión”.

En los primeros años del siglo XX, la opinión pública era considerada como una clase especial de producto social, no como una colección de opiniones públicas diversas, sino como la opinión de un público. Los investigadores estaban intrigados por las manifestaciones colectivas de la época: huelgas, multitudes espontáneas, manifestaciones masivas y disturbios, además de su creciente fascinación con el papel que los modernos medios de comunicación parecían desempeñar a la hora de configurar y guiar la “psicología de las masas”.

Multitud, público y masas

Su estudio parte de la interrogante de cómo individuos civilizados podían transformarse en multitudes coléricas o manifestaciones entusiastas.

La multitud: La ley de la unidad mental de las multitudes de LeBon es de particular interés. Él identificó 3 causas básicas de la conducta de la multitud: primera, el anonimato (formar parte de una multitud relaja las limitaciones civilizadas sobre los instintos básicos de las personas), segunda, las emociones y acciones se extienden rápidamente (por imitación espontánea y “contagio”), y, tercera, y más importante, la personalidad consciente de desvanece (bajo la influencia de una multitud, y el individuo queda sujeto a la persuasión y sugestión inconsciente, esencialmente hipnotizado por voluntad colectiva). Esta tercera causa, este estado hipnótico, es el que permite a la multitud actuar al unísono, con efectos terroríficos.

El público: Park opina que mientras la multitud está marcada por actos unidos a una experiencia emocional, el público está marcado por la oposición y el discurso racional. La multitud se desarrolla como respuesta a emociones compartidas, el público se organiza en respuesta a un asunto.

Blumer propuso que el término público se utilizara para referirse a un grupo de gente que a) está enfrentada por un asunto, b) están divididos por sus ideas de cómo enfocar el asunto y, c) abordan la discusión del asunto. Por eso, para él, argumentación y contra-argumentación son los medios por los que se modela la opinión pública y retomó la idea de Lippmann de los públicos y los grupos de interés.

La masa: Como Park, Blumer observó que el público podía transformarse en una multitud, dando lugar a un sentimiento público más que a una opinión pública.

La masa se compone de individuos anónimos y se distingue por tener una comunicación e interacción entre sus miembros muy pequeña, es extremadamente heterogénea, e incluye personas de todos los estratos sociales, es dispersa geográficamente, está poco organizada y es incapaz de actuar concertadamente. Lo que une a las masas no es una emoción compartida (multitud) o un desacuerdo o discusión (público), sino un foco de interés común o atención.


Las cuestiones y los públicos

El público desde el punto de vista sociológico, se contempla como una actividad imprecisamente organizada que surge del transcurso de la discusión en torno a una cuestión. En contraste a la masa, que se basa únicamente en una atención común hacia algún asunto y que está formada por respuestas idiosincráticas formadas lejos de cualquier debate o discusión, el público se distingue por una resolución colectiva de algún problema por medio de argumentos y réclicas.

Fases del desarrollo: El modelo discursivo de Park y Blumer mantiene que la opinión pública se forma a través de una secuencia de estadios. Según esto, Foote y Hart identifican 5 fases:
1. Fase del problema
2. Fase de propuesta
3. Fase política (debate activo)
4. Fase programática (se realiza acción aprobada)
5. Fase de valoración

Actores y espectadores: A lo largo de las fases del desarrollo, el público cambia de tamaño, aumentando desde los pocos que primero se dieron cuenta del problema hasta los muchos que finalmente participaron de alguna forma en su resolución. También cambia en su composición y está formado escencialmente por dos niveles: activos y pasivos. Lippmann habla de actores (intentan influir directamente en el curso de los asuntos políticos, se dan cuenta de los problemas, proponen soluciones, intentan persuadir a otros sobre su punto de vista) y expectadores (componen la audiencia de los actores, siguiendo sus acciones con diversos grados de interés y actividad)
Los actores de un determinado asunto son espectadores en otro, los hombres pasan constantemente de un lado al otro.

Expansión del debate público: El éxito para conseguir una audiencia mayor, se da principalmente debido a los esfuerzos concertados de los actores para hacer públicas sus pugnas y desacuerdos. Los actores gastan considerable energía intentando presentar el conflicto en la forma que mejor convenga a sus intereses. Las características propias de un asunto, su complejidad, importancia social o implicaciones a largo término, pueden también influir en la probabilidad de que se extienda desde el círculo de los inmediatamente interesados hacia un público más amplio, y hasta cierto punto, estas características de un asunto pueden manipularse en el transcurso de un debate público.

Tras la resolución del asunto: Cuando el asunto está debatido y decidido, su público retrocede debido al agotamiento y reducción de la comunicación. Públicos altamente activos y organizados pueden funcionar por largo tiempo incluso luego de estos periodos y puede conseguir un status casi institucional.


La observación del público

El público es difícil de precisar. Está organizado vagamente organizado a través de la comunicación que rodea un asunto, incluye en estrato activo y uno pasivo, cambia de tamaño y forma según se desarrolla y tiene o deja de tener existencia al mismo tiempo que un asunto.

Desde el modelo discursivo hasta los sondeos y encuestas, es realmente difícil observar empíricamente al público.

El público en general: Allport conceptualizó al público como una población definida por la jurisdicción geográfica, comunitaria y política, o por otros límites. Cincuenta años de investigación de sondeos confirman las sospechas de Bryce y Lippmann acerca de que el grueso de la población es desinteresada y está desinformada sobre la mayoría de las materias que podrían considerarse asuntos públicos.
Los puntos de vista dados a los encuestadores son, por lo general, desorganizados, desconectados, respuestas individuales, formadas fuera del foro del debate público: opiniones de la masa.

El público que vota: El electorado, un colectivo masivo e indiferenciado que representa como máximo el 70% de la población occidental, y en algunos casos menos. Alineado con la teoría democrática representativa, el electorado es una de las definiciones operacionales más comunes del público, y los resultados electorales son, tal vez, el ejemplo más visible de la opinión pública en la sociedad occidental.
Un problema específico que se presenta a los encuestadores es identificar el sector más dispuesto a votar.
El acto de votar es una clara expresión conductista de la opinión y puede considerarse como una forma de participación en un debate público. Las investigaciones indican que muchos votantes van a votar sin mucha información que guíe su elección.

El público atento: Del 70% aproximado de la población apta para votar, sólo el 50% está generalmente atento a los asuntos públicos. Devine resume diciendo que "... el público atento se concibe como un público importante para el sistema político americano", pues es ese el grupo que presta una atención continuada a los asuntos públicos, y habla ocasionalmente con los demás sobre estas cuestiones, éstos son los espectadores sobre los que escribió Lippmann (1925)

Pero, ¿Cómo identifican los investigadores a un público atento? Devine usa 5 medidas de reconocimiento: interés general en política, interés en campañas de elecciones nacionales, hablar sobre política, exposición a las noticias de los periódicos sobre política y lectura sobre política en revistas. Sobre esa base clasificó aproximadamente a 1/3 del total de la población como generalmente atento.

El público activo: Está un escalón más arriba que el público atento y es más pequeño (puede ser hasta el 15% del público atento) y pueden ser los actores del esquema conceptual de Lippmann. El término elite se usa con frecuencia para nombrar a este grupo.
Almond distingue varias clases de elites: líderes políticos del gobierno (las elites políticas), miembros de los cuerpos profesionales que disfrutan de poderes especiales por su familiaridad y contacto con el gobierno (elites burocráticas), los representantes de grupos privados de orientación política (grupos de interés) y las elites de las comunicaciones (medios de comunicación de masas, líderes de opinión efectivos, canales interpersonales, clérigos, líderes de fraternidades y clubs, etc.)
Estos miembros del público activo compiten en el mercado de opinión, (entre el público atento) en busca de seguidores y conversos para sus causas. Debe haber pluralismo en las elites, una multiplicidad de centros de poder, con cierta autonomía e independencia económica.

"Quien moviliza a las elites moviliza al público" (Almond, 1950)

Asuntos públicos: Las diferencias entre los distintos asuntos pueden extenderse a espectadores y actores, y de ser el caso podríamos hablar separadamente de públicos activos respecto a un asunto y atentos respecto a un asunto. Los grupos organizados se reunen claramente para asuntos concretos. Problemas diferentes tienen consecuencias para diferentes personas, así, los públicos pueden formarse naturalmente a partir de los grupos más directamente afectados.

lunes, 19 de noviembre de 2007

La opinión pública (Vincent Price)

¿Realmente creen que hablo de ESTE Vincent Price? jajaja, aunque leerlo tanto te puede dejar la cabeza como la que su homónimo sostiene...

El Vincent Price objeto de este post (y de algunos otros sucesivos) es el autor del libro del título, en el que puntualmente relaciona el tema con la esfera pública y la comunicaión; y en vez de andar huyendo a estacas es actualmente profesor de la Escuela de Comunicaciones Annenberg, de la Universidad de Pennsylvania, autor de libros e investigaciones sobre el tema.

Nuestro Vincent Price, en la obra a la que ya me referí, hace mención o cita a Noelle-Neumann y/o a la espiral del silencio en varias oportunidades (NN = Noelle-Neumann):

"generaciones de filósofos, juristas, historiadores, teóricos de la política y periodistas universitarios han estrujado el cerebro en un intento de proporcionar una definición clara" (NN 1984) y que Busca definir los principales problemas relativos a la opinión pública y nos cuenta que "... a lo largo del siglo XVIII y XIX, el papel de la opinión general como valedora de tradiciones y costumbres sociales, cumpliendo con la ley del uso de Locke, no escapó a la atención crítica." (NN 1984). También comenta que "un segundo sentido de opinión, que aparece en algunas consideraciones contemporáneas más estrechamente relacionadas con sus connotaciones modernas, la considera equivalente a maneras, morales y costumbres" (NN 1979, 1984) y que Noelle-Neumann acredita a Rousseau como primer usuario de la frase l'opinion publique, hacia 1974, utilizándola en el segundo sentido de opinión, anteriormente definido, como referencia a las costumbres y modos de la sociedad.

Al hablar de la tiranía de la mayoría, dice que Noelle-Neumann reafirmó las preocupaciones de la investigación sobre la opinión pública, "refiriéndose al retraimiento de la minoría frente a la presión de la mayoría como una espiral del silencio".

Cuando hace referencia a la inferencia de bases psicológicas para las opiniones, dice: "Cuando se espera oposición, algunas personas pueden alterar su posición expresada o abstenerse de dar opiniones, en lugar de tener puntos de vista claramente formados o actitudes fuertes" (NN 1979, 1984)

Al referirse a la observación de opiniones escribe: "Las medidas utilizadas en la investigación sobre la opinión pública, generalmente tienen una doble calidad básica, favor u oposición. Esto puede reflejar, tanto como cualquier otra cosa, la controvertida naturaleza del debate público, que tiende a resolverse en campos opuestos" (NN 1970), y luego de otras observaciones continúa diciendo "... Igualmente, puede tener consecuencias la impresión de que los otros reaccionan de forma diferente, en otras palabras, que se es una minoría aislada" (NN 1984)

Afirma que Noelle-Neumann indica que no es posible una comprensión total de la opinión pública a menos que se examinen también las estimaciones subjetivas del clima de opinión, y que eso puede realizarse preguntando a las personas, además de sus propias opiniones, qué suponen que las otras personas o grupos piensan sobre cuestiones específicas, cuáles creen que será la tendencia futura de la opinión pública, o qué parte finalmente ganará. Las percepciones distorsionadas de la opinión pública pueden influir en la disposición de las personas a discutir sus ideas, alterando, en consecuencia, la dinámica de la comunicación del público y de la formación de opinión. (NN 1979)

Cuando empieza a referirse a actores de la política, periodistas y público atento, nombra a NN cuando dice que los críticos conservadores acusan, frecuentemente, a los medios de comunicación de partidismo liberal, diseñando estudios que sugieren que los periodistas, especialmente aquellos de los medios de elite, son desproporcionadamente liberales.

En los siguientes posts trataré de condensar algunos puntos planteados por este autor, a ver si me sale el resumen de tantísima información, por lo menos trataré.

Y por si alguien se quedó con la duda, les dejo la foto de NUESTRO Vincent Price... ¿Ven la semejanza? jajaja

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Investigaciones empíricas para comprobar la hipótesis (D'Adamo)

Noelle-Neumann creía que un fenómeno psicocial de este tipo no podía pasar desapercibido, y que, si existía, podía y debía ser medido. Para esto se valió de cuestionarios y conjuntos de preguntas estructurados en encuestas, que fueron administrados a muestras representativas con la finalidad de revelar los motivos y formas de conducta que podrían generar un fenómeno como la espiral del silencio.

La hipótesis que se pondría a prueba implica 5 cuestiones:

1. Que las personas realizan observaciones de su medio ambiente social.

2. Que se fijan en lo que los demás piensan de ellas.

3. Que son conscientes de las tendencias cambiantes.

4. Que tienen alguna clase de registro que les permite intuir cuando las opiniones van ganando o perdiendo terreno.

5. Que perciben cuáles son las opiniones que se convertirán en dominantes.

La hipótesis de la espiral del silencio supone en primer lugar que las personas son capaces de captar de manera intuitiva el grado relativo de aceptación que tienen opiniones contrarias a la posición general, y en segunda instancia, que la gente adapta realmente su conducta según la fuerza o debilidad aparente que tengan las diferentes opiniones.

En enero de 1971 se realizó la primera medición, y se comprobó que efectivamente las personas tienen la capacidad de captar cuáles son las opiniones mayoritarias y minoritarias. En encuestas subsecuentes entre el 71 y el 70 (Allensbach) se confirmó que las personas cambiaban de opinión de manera perceptible según el clima de opinión reinante. Esto apoyó al primer supuesto.

Para corroborar el segundo supuesto, desde1972 se comenzó con la administración de "el test del tren", un procedimiento sencillo que tiene dos etapas.

En la primera, el encuestador enseña al encuestado un dibujo en el que aparecen dos personas conversando acerca de un tema, cada una de ellas manifiesta un punto de vista diametralmente opuesto acerca de la misma cuestión. Se pregunta al encuestado con cuál de las dos opiniones estaría de acuerdo.

En la segunda etapa se realiza la pregunta crucial al sujeto: "Suponga que está empezando un viaje en tren de cinco horas, y hay en su compartimiento una persona que piensa..." y aquí el texto de la pregunta se divide. A cada sujeto encuestado se le dice que la persona con la que debe compartir el viaje sostiene el punto de vista opuesto al suyo propio. Para cualquiera de los dos casos, la pregunta del encuestador termina así: "¿Le gustaría hablar con esa persona para conocer mejor su punto de vista, o pensaría que no merece la pena?"


El test del tren se realizó con gran cantidad de temas, opiniones sobre cristianodemócratos y socialdemócratas en la antigua Alemania Occidental (RFA), discriminación racial en Sudáfrica, cohabitación prematrimonial entre jóvenes, centrales nucleares, políticas de inmigración, aborto, drogas ilegales, etc.

En todos los casos el fin era el mismo: corroborar si los diferentes grupos de opinión mostraban discrepancias en su voluntad o disposición de defender o comentar en público sus opiniones según ellas fueran mayoritarias o minoritarias. El test se administró en el 72, el 73 y el 74, y las evidencias de todas indican que es factible la medición de la predisposición de las personas a discutir o a permanecer calladas respecto de ciertos temas, dependiendo de cuáles sean sus opiniones.

Teoría de la Espiral del Silencio, o cómo se generan los climas de opinión (texto D'Adamo)

Noelle-Neumann propone que las personas que creen que sus ideas coinciden con las de la mayoría o podrían llegar a ser aceptadas por el público mayoritario, tienden a expresarlas abiertamente y a defender en público sus puntos de vista. La contrapartida es que quienes no piensan de esa manera se sienten marginados o temerosos de ser rechazados y por ese motivo prefieren no expresar sus ideas en público.

La inhibición de ciertas opiniones genera la doble imagen de que la opinión que recibe apoyo explícito es más fuerte de lo que en realidad es y la débil, más débil aún.


En sus propias palabras: "Las observaciones realizadas en unos contextos se extendieron a otros e incitaron a la gente a proclamar sus opiniones o a tragárselas y mantenerse en silencio hasta que, en un proceso en espiral, un punto de vista llegó a dominar la escena pública y el otro desapareció de la conciencia pública al enmudecer sus partidarios".


La teoría se apoya en el "... juego recíproco entre la comunicación colectiva, la comunicación interpersonal y la percepción que un individuo tiene de su propia opinión frente a otras opiniones dentro de su sociedad..." y devuelve el poder que inicialmente se le había atribuido a los medios, intentando demostrar que la omnipresencia temática aminora la percepción selectiva.


Sus supuestos explicativos: piensa que por evitar aislamiento social, la gente tiende a repetir o comentar aquellas opiniones a las que percibe como las más populares, mientras que se inclina por suprimir o no manifestar aquellas creencias u opiniones sostenidas que se perciben son impopulares. El miedo al asilamiento sería la fuerza motriz capaz de poner en marcha la espiral del silencio, que llevaría a la reproducción de voces mayoritarias, dado que las personas "... si encuentran que sus opiniones predominan o se incrementan, entonces las expresan libremente en público; si encuentran que tienen pocos partidarios, entonces se vuelven temerosos, ocultan sus convicciones en público y se mantienen en silencio..." intentando evitar de esta manera la exclusión.

martes, 13 de noviembre de 2007

Cartografía de los océanos televisivos. Buceando en el clima de opinión (Cap. 4 D'Adamo - García Beaudoux - Freidenberg)

En los años '70 se recupera la idea de las potentes influencias de la comunicación de masas, con nuevas teorías.

Noelle-Neumann sintetizó el espíritu emergente con relación a los próximos pasos para la investigación: "... Después de 30 años en los que el poder de los medios ha sido puesto de continuo en entredicho... una serie de informes... dan a entender la necesidad de regresar a la idea de que los medios ejercen una poderosa influencia. No se trata de la noción convencional de influencia ni de las efectos que se propagó en un principio. La tendencia... en el análisis consistiría... en centrarse en la forma sutil e indirecta mediante la que los medios forman nuestra percepción del entorno..."

Tomando esto como base, queda definir algunos aspectos de la Teoría de la Espiral del Silencio, o cómo se generan los climas de opinión (en el siguiente post)

Un toque de humor: Encuestas y opinión



lunes, 5 de noviembre de 2007

Y esto ¿qué es?



Es un cuaderno virtual, una ayuda de memoria, un ejercicio de comprensión, un experimento medio raro, en realidad puede ser muchas cosas, pero para mi, es una forma diferente de estudiar. Empiezo este blog como ayuda de repaso de la bibliografía de la materia, ojalá me sirva para seguir tomando nota de situaciones que quepan dentro de teorías que aprendí este año y para mantener fresca la memoria con casos reales que más allá del interés político o mediático puedan ser analizados desde otros puntos de vista.
A ver qué pasa.