viernes, 16 de noviembre de 2007

El proceso de opinión pública (Irving Crespi) - Caps. 2 y 3

Crespi también hace referencia a Noelle-Neumann y sus teorías cuando recopila información que luego utiliza para el sustento de su definición de ofinión pública y que defiende a lo largo del libro.

Para Crespi, la opinión pública debe ser considerada como un proceso orgánico: un sistema interactivo tridimensional.
En temas concretos la opinión pública aparece, se expresa y desaparece como parte de un proceso tridimencional (3D), en el que las opiniones individuales se forman y cambian. Estas surgen y se movilizan en una fuerza expresiva colectiva de juicios colectivos y esa fuerza se integra en el sistema rector de un pueblo.

Asociado a cada dimensión está el correspondiente subproceso: transacciones entre los individuos y sus ambientes (interacciones entre sistemas actitudinales: creencias, estados afectivos, valores/intereses; contextos situacionales controvertidos y universos percibidos de la realidad que conducen a la aparición de opiniones individuales), comunicación entre los individuos y sus ambientes (subproceso que crea opinión colectiva como una fuerza social desarrollando conocimiento común de opiniones de otros, implicando interacciones entre el lenguaje utilizado en el discurso público y en contextos grupales y los roles relacionados con ese discurso) y legitimación política de la fuerza colectiva emergente (
establece el rol político de la opinión colectiva a través de interacciones entre los principios que establecen si la opinión colectiva es políticamente legítima y los vínculos de la opinión colectiva con el gobierno) Estos son parte interactiva de un proceso más amplio y continuo.

Para este modelo existen 3 características:
1. Ninguna de las 3 dimensiones de la opinión pública es inherentemente anterior a ninguna otra.

2. Las 3 dimensiones forman un sistema interactivo sin flujo causal unidireccional.

3. Cada dimensión se modela a sí misma en torno a las interacciones relacionadas con la dinámica transaccional, comunicativa y legitimizadora de la opinión pública.


Crespi desarrolla en el capítulo 2 el tema relacionado con la aparición de las opiniones individuales. Postula que los individuos piensan, sienten y actúan de acuerdo con el mundo que perciben y no sólo como reacción a estímulos externos objetivamente definibles. También intenta señalar la correlación entre la opinión y los contextos situacionales y demográficos, y para ello toma ejemplos como las diferencias de edad o el nivel de formación alcanzado por quien opina.

Cree que las opiniones individuales son el resultado de juicios reflexivos (como Albig) que las personas sopesan pros y contras de ideas opuestas, para él responder que no se tiene una opinión al respecto implica que no se ha reflexionado. Llama la atención sobre la idea de que frecuentemente se conceptualiza opiniones y actitudes como equivalentes (la perspectiva transaccional conduce a que distingamos entre la opinión emergente y las variables de actitudes anteriores que se centran en su desarrollo) y postula que los sistemas actitudinales influencian la conducta indirectamente (valores e intereses, conocimiento, afecto, intenciones de comportamiento)

Al hablar del proceso de cambio de opinión propone que comprende los efectos de las influencias situacionales en los individuos, junto con las interacciones entre los valores, las creencias y los estados afectivos individuales asociados con ellos y que las opiniones recién formadas pueden retroalimentar y modificar las creencias, los valores y los sentimientos, iniciando un cambio adicional.

Para estudiar el cambio de actitud considera dos aproximaciones: aprendizaje (rol del premio y el castigo) y psicología sistémico-cognoscitiva (respuesta a las tensiones entre y dentro de los componentes de los sistemas de actitud)

En cuanto al rol de los medio de comunicación, Crespi explica detalles de teorías como la "ley de los efectos mínimos" y la agenda setting, presentando como ejemplo un caso en época electoral.

Más adelante, en el capítulo 3, habla de la opinión colectiva como fuerza social, y toca conceptos como redes de comunicación compartida, conocimiento común, el ánimo o clima de opinión, percepciones acerca de "los otros" o de lo que "la mayoría" piensa, la opinión general percibida y finalmente sobre los efectos producidos por terceras personas, la ignorancia generalizada y el dominio de la minoría.

Al hablar de estos temas incluye a las opiniones no pronunciadas, y es allí donde hace referencia a Noelle-Neumann y su pensamiento. Él dice que a veces los individuos son renuentes a expresar sus opiniones en un discurso público, y que una explicación para ello tiene que ver con la interfase entre la motivación individual y el proceso grupal, es decir, que las motivaciones defensivas del ego hacen de la opinión pública una fuerza represiva para asegurar la conformidad, creando así una "espiral del silencio". Continúa: "Se dice que el miedo al aislamiento social hace que la minoría no esté dispuesta a expresar sus opiniones públicamente, mientras que la mayoría está libre de esta presión. La última recibe el apoyo más visible y es animada por el hecho de que habla de ello, mientras que los individuos en la minoría cada vez están más inclinados a permanecer silenciosos. El resultado es que en un proceso de espiral, una sola visión domina la escena pública y la otra desaparece de la conciencia pública, ya que sus adherentes se tornan silenciosos". Hasta el extremo de que la minoría percibe correctamente su situación, en vez de pensar incorrectamente que son la mayoría, y su silencio resultante crea una "exagerada percepción de la tiranía de la mayoría".

A este explicación, Crespi añade la observación de que una espiral del silencio puede funcionar de una forma muy diferente dentro de los segmentos del público caracterizados por una opinión dominante que está en la minoría del público en general.

Otra teoría que explica el silencio es la aceptación del grupo y no el miedo a él, sustituyendo los temores por motivaciones positivas.

Crespi comenta que un problema no resuelto es cómo afecta el silencio a la capacidad de cada parte para organizar y activar el apoyo eficaz en la lucha por conseguir el control de la opinión.

Finalmente, el capítulo concluye con ejemplos sobre universos discursivos, tanto compartidos como enfrentados y con reflexiones sobre la importancia del liderazgo de opinión (las ideas de algunas personas son consideradas más respetables que las ideas de otros, y por ello más influyentes)

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Propaganda - YouTube

Buscando información sobre Walter Lippmann en YouTube, encontré el documental "Century of the Self", dividido en seis entregas con la etiqueta general de "Propaganda in America". Según explican, es la historia de la propaganda moderna (relaciones públucas), y la historia de su creador, Edward Bernays. La historia además expone cómo los gobiernos y grandes compañías manipulan al público para prepararlos para la próxima "gran idea" o "gran producto".

1. Propaganda in America - History of Public Relations
http://www.youtube.com/watch?v=7rmC_r...

2. Propaganda in America - Meet Edward Bernays
http://www.youtube.com/watch?v=-ZYTrF...

3. Propaganda in America - The Art of PR Spin
http://www.youtube.com/watch?v=wsSOmS...

4. Propaganda in America - Hitler's Ideological Beast
http://www.youtube.com/watch?v=Yhsd8-...

5. Propaganda in America - Business vs Politicians
http://www.youtube.com/watch?v=wKA8Xa...

6. Propaganda in America - The Enemy Within
http://www.youtube.com/watch?v=zQ4anT...

Interesantes aproximaciones a la manipulación de masas, la imagen y la política.

Procesos electorales y la espiral del silencio (D'Adamo)

Noelle-Neumann sostiene que en situaciones de división colectiva de opiniones, los medios tienen la capacidad de generar un "clima de opinión" favorable a alguna de las tendencias concurrentes. Como resultado, se obtiene una visión amplificada acerca de la popularidad que goza la tendencia favorecida, al tiempo que aquellas que reciben menos publicidad se perciben como minoritarias.

Para explicar el fenómeno, la autora retoma las ideas pioneras de Walter Lippmann respecto de las diferencias entre las percepciones que se forman las personas acerca de los distintos eventos, según la información con la que cuentan provenga de primera mano o de otras fuentes como los medios de comunicación de masas.


Lang y Lang habían anticipado que "... al filtrar, estructurar e iluminar ciertas actividades públicas, el contenido de los medios de comunicación no se limita a transmitir lo que proclaman los portavoces de los partidos y lo que dicen los candidatos. Toda noticia... tiene una relevancia de cara al voto. No sólo durante la campaña, sino también en los períodos intermedios, los mass-media aportan perspectivas...".


Lippmann sostenía que el mundo real con el que tenemos que lidiar políticamente es "... demasiado grande, demasiado complejo y demasiado fugaz como para poder conocerlo directamente. No estamos preparados para afrontar tanta sutileza, tanta variedad, tantas permutaciones y combinaciones. Y aunque tengamos que actuar en ese medio, debemos reconstruirlo en un modelo más sencillo antes de poder afrontarlo..." Para que este proceso de construcción de mapas mentales pueda tener lugar, los medios de comunicación de masas operan una reducción de la complejidad y reconstrucción de las imágenes. Aquí es donde cobra particular sentido y relevancia el concepto de "portero" (acuñado por Lewin), dado que toda la información que llega a la audiencia es el producto de una larga serie de selecciones o filtros dobles y triples.


En ese proceso se privilegian temas que pueden ser presentados sin contradicciones, lo sorprendente, lo que pueda producir identificación con el espectador gracias a la proximidad física o psicológica del del evento, lo que afecta personalmente y lo que tiene consecuencias para la audiencia. Lippmann denomina a esos criterios como "valores de la noticia" que intervienen activamente en los procesos de selección. Como los medios tienden a una cierta identidad de criterios de selección, se va creando un consenso en las informaciones que se transmiten que incide en las percepciones del público. En este sentido, los medios limitarían tanto la percepción selectiva de los individuos como sus capacidades para generar juicios independientes: porque llevan a la sobrerrepresentación de las opiniones dominantes, lo que dificulta el surgimiento y desarrollo de posiciones y puntos de vista alternativos. Se introduce por medio de esta última cuestión, de manera directa, la temática relativa a la capacidad de los medios de comunicación para efectuar la selección de temas y de estructurar la atención de la opinión pública en torno a ellos. El establecimiento de la agenda.

Formulación del corpus teórico (D'Adamo)

La autora llega al centro de su teoría sobre la base de 4 supuestos:
1. La sociedad amenaza con el aislamiento a los individuos desviados.
2. Las personas temen al aislamiento.
3. Ese temor al aislamiento es el responsable de que los individuos evalúen de manera constante el clima de opinión.

4. Los resultados de esas evaluaciones inciden sobre sus comportamientos en público, sobre todo en lo referido a expresar u ocultar sus opiniones.

Si los individuos creen que sus opiniones son minoritarias, tenderán a la precaución y el silencio, reforzando la impresión de debilidad, hasta el bando aparentemente más débil desaparece, quedando solo un núcleo duro que se aferra a sus valores anteriores, o hasta que la opinión se convierta en tabú.

La espiral propicia un efecto de "normalización", de aceptación de las actitudes y las opiniones dominantes.

La autora argumenta que en gran medida este proceso está propulsado por los medios de comunicación dado que crean climas y entornos de opinión en los que se favorecen lo socialmente aceptado y establecido por sobre otras voces, facilitando y magnificando el efecto de la espiral del silencio. Los mensajes que parten de los medios llegan al espacio público informativo pasando a formar parte del clima de opinión, y si logran captar la atención de los receptores, los medios lograrían influir sutil pero efectivamente en la formación de la opinión pública.

Investigaciones empíricas para comprobar la hipótesis (D'Adamo)

Noelle-Neumann creía que un fenómeno psicocial de este tipo no podía pasar desapercibido, y que, si existía, podía y debía ser medido. Para esto se valió de cuestionarios y conjuntos de preguntas estructurados en encuestas, que fueron administrados a muestras representativas con la finalidad de revelar los motivos y formas de conducta que podrían generar un fenómeno como la espiral del silencio.

La hipótesis que se pondría a prueba implica 5 cuestiones:

1. Que las personas realizan observaciones de su medio ambiente social.

2. Que se fijan en lo que los demás piensan de ellas.

3. Que son conscientes de las tendencias cambiantes.

4. Que tienen alguna clase de registro que les permite intuir cuando las opiniones van ganando o perdiendo terreno.

5. Que perciben cuáles son las opiniones que se convertirán en dominantes.

La hipótesis de la espiral del silencio supone en primer lugar que las personas son capaces de captar de manera intuitiva el grado relativo de aceptación que tienen opiniones contrarias a la posición general, y en segunda instancia, que la gente adapta realmente su conducta según la fuerza o debilidad aparente que tengan las diferentes opiniones.

En enero de 1971 se realizó la primera medición, y se comprobó que efectivamente las personas tienen la capacidad de captar cuáles son las opiniones mayoritarias y minoritarias. En encuestas subsecuentes entre el 71 y el 70 (Allensbach) se confirmó que las personas cambiaban de opinión de manera perceptible según el clima de opinión reinante. Esto apoyó al primer supuesto.

Para corroborar el segundo supuesto, desde1972 se comenzó con la administración de "el test del tren", un procedimiento sencillo que tiene dos etapas.

En la primera, el encuestador enseña al encuestado un dibujo en el que aparecen dos personas conversando acerca de un tema, cada una de ellas manifiesta un punto de vista diametralmente opuesto acerca de la misma cuestión. Se pregunta al encuestado con cuál de las dos opiniones estaría de acuerdo.

En la segunda etapa se realiza la pregunta crucial al sujeto: "Suponga que está empezando un viaje en tren de cinco horas, y hay en su compartimiento una persona que piensa..." y aquí el texto de la pregunta se divide. A cada sujeto encuestado se le dice que la persona con la que debe compartir el viaje sostiene el punto de vista opuesto al suyo propio. Para cualquiera de los dos casos, la pregunta del encuestador termina así: "¿Le gustaría hablar con esa persona para conocer mejor su punto de vista, o pensaría que no merece la pena?"


El test del tren se realizó con gran cantidad de temas, opiniones sobre cristianodemócratos y socialdemócratas en la antigua Alemania Occidental (RFA), discriminación racial en Sudáfrica, cohabitación prematrimonial entre jóvenes, centrales nucleares, políticas de inmigración, aborto, drogas ilegales, etc.

En todos los casos el fin era el mismo: corroborar si los diferentes grupos de opinión mostraban discrepancias en su voluntad o disposición de defender o comentar en público sus opiniones según ellas fueran mayoritarias o minoritarias. El test se administró en el 72, el 73 y el 74, y las evidencias de todas indican que es factible la medición de la predisposición de las personas a discutir o a permanecer calladas respecto de ciertos temas, dependiendo de cuáles sean sus opiniones.

Teoría de la Espiral del Silencio, o cómo se generan los climas de opinión (texto D'Adamo)

Noelle-Neumann propone que las personas que creen que sus ideas coinciden con las de la mayoría o podrían llegar a ser aceptadas por el público mayoritario, tienden a expresarlas abiertamente y a defender en público sus puntos de vista. La contrapartida es que quienes no piensan de esa manera se sienten marginados o temerosos de ser rechazados y por ese motivo prefieren no expresar sus ideas en público.

La inhibición de ciertas opiniones genera la doble imagen de que la opinión que recibe apoyo explícito es más fuerte de lo que en realidad es y la débil, más débil aún.


En sus propias palabras: "Las observaciones realizadas en unos contextos se extendieron a otros e incitaron a la gente a proclamar sus opiniones o a tragárselas y mantenerse en silencio hasta que, en un proceso en espiral, un punto de vista llegó a dominar la escena pública y el otro desapareció de la conciencia pública al enmudecer sus partidarios".


La teoría se apoya en el "... juego recíproco entre la comunicación colectiva, la comunicación interpersonal y la percepción que un individuo tiene de su propia opinión frente a otras opiniones dentro de su sociedad..." y devuelve el poder que inicialmente se le había atribuido a los medios, intentando demostrar que la omnipresencia temática aminora la percepción selectiva.


Sus supuestos explicativos: piensa que por evitar aislamiento social, la gente tiende a repetir o comentar aquellas opiniones a las que percibe como las más populares, mientras que se inclina por suprimir o no manifestar aquellas creencias u opiniones sostenidas que se perciben son impopulares. El miedo al asilamiento sería la fuerza motriz capaz de poner en marcha la espiral del silencio, que llevaría a la reproducción de voces mayoritarias, dado que las personas "... si encuentran que sus opiniones predominan o se incrementan, entonces las expresan libremente en público; si encuentran que tienen pocos partidarios, entonces se vuelven temerosos, ocultan sus convicciones en público y se mantienen en silencio..." intentando evitar de esta manera la exclusión.

martes, 13 de noviembre de 2007

Cartografía de los océanos televisivos. Buceando en el clima de opinión (Cap. 4 D'Adamo - García Beaudoux - Freidenberg)

En los años '70 se recupera la idea de las potentes influencias de la comunicación de masas, con nuevas teorías.

Noelle-Neumann sintetizó el espíritu emergente con relación a los próximos pasos para la investigación: "... Después de 30 años en los que el poder de los medios ha sido puesto de continuo en entredicho... una serie de informes... dan a entender la necesidad de regresar a la idea de que los medios ejercen una poderosa influencia. No se trata de la noción convencional de influencia ni de las efectos que se propagó en un principio. La tendencia... en el análisis consistiría... en centrarse en la forma sutil e indirecta mediante la que los medios forman nuestra percepción del entorno..."

Tomando esto como base, queda definir algunos aspectos de la Teoría de la Espiral del Silencio, o cómo se generan los climas de opinión (en el siguiente post)

Un toque de humor: Encuestas y opinión



lunes, 12 de noviembre de 2007

Ese oscuro objeto llamado opinión pública (D'Adamo-García Beaudoux-Freidenberg)


En el segundo capítulo de su libro Medios de Comunicación, efectos políticos y opinión pública (2000) los autores intentan aproximarse al concepto de opinión pública desde la óptica de diversos pensadores, dividiendo las definiciones en "amplias" y "estrictas".

Para ellos, el concepto propuesto por Noelle-Neumann pertenece a este segundo grupo, siendo la "... aprobación o desaprobación de opiniones y comportamientos observables públicamente..." y continúan "... conjunto de opiniones sobre asuntos controvertidos que pueden expresarse en público sin quedarse aislados...", pues dicen que ella limita el concepto al incluir dentro de su definición la idea de que la expresión de las evaluaciones (aprobación o desaprobación) efectuadas por la opinión pública necesariamente depende de una variable como el temor al aislamiento que pudieran experimentar los potenciales sujetos opinantes, entendiendo aprobación o desaprobación en el sentido de la "censura" de Rousseau o los "juicios morales" de Locke.

Recuerdan que Noelle-Neumann habla de la necesidad de pertenecer a un grupo, a aquél que sostiene la opinión más coherente y consistente, que puede llevar a los sujetos a tomar una opinión estratégica por el hecho de no quedar aislados de los demás. Dicen, de esta manera, las opiniones ingresan en una "espiral del silencio".

Los autores proponen cuatro elementos básicos de la opinión pública que deben precisarse antes de aventurarse a formular conceptos:
1. ¿Qué es opinión?

2. ¿Quién opina? (sujeto)
3. ¿Sobre qué se opina?

4. Ámbito de la manifestación de la opinión.

Preparan además un esquema en el que detallan lo que consideran las particularidades de la opinión pública (la opinión puede ser):

Pública: por su emisor
por su objeto
por su ámbito de comunicación
Política: cuando se refiere al proceso de toma de decisiones
Heterogénea: porque dentro de un mismo grupo pueden existir varias opiniones sobre un mismo tema, porque pueden exister diferentes opiniones entre los diversos grupos acerca de un mismo tema y porque los sujetos que constituyen el colectivo que opina pueden variar issue to issue.
Predominante: porque incluye las opiniones de la mayoría de las personas que componen el público.
Acotada o minoritaria: porque puede imponerse la opinión de unos pocos sobre la de muchos.
Informada: porque las personas se informan del tema acerca del que se va a opinar.
Desinformada: porque las personas se informan del tema objeto de opinión (o lo hacen de manera superficial.

La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social

Introducción a la primera edición americana

(Barcelona, Paidós. 2003)

Era un ballet de Gian Carlo Menotti. Lo representaron un domingo en la Residencia Internacional del campus de la Universidad de Chicago. Cris Miller, una estudiante de doctorado de literatura inglesa de la universidad, me había hablado sobre él en la conversación que manteníamos diariamente para mejorar mi inglés. Además de haber dirigido el ballet con una amiga, había aceptado cantar en el coro y bailar. Por supuesto, asistí a la representación.

Esto sucedió en la primavera de 1980, la segunda vez que estuve impartiendo clases en la Universidad de Chicago como profesora visitante de Ciencias Políticas. ¿Por qué me acuerdo ahora de ese ballet? Lo último que esperaba cuando acudí a la representación era que fuese a recibir una lección sobre la opinión pública; pero eso fue exactamente lo que ocurrió. Y también algo más. El crítico que comentó la representación en el Chicago Maroon, el periódico de los estudiantes, escribió que sus ojos se llenaron de lágrimas. Tengo que reconocer que a mí me pasó lo mismo. Pero me gustaría comentar el argumento del ballet para mostrar lo que quiero decir.

En algún lugar, probablemente en Italia, hay una ciudad pequeña con honrados habitantes y un conde y una condesa de un linaje local. Fuera de la ciudad, en un castillo sobre una colina, vive un hombre extraño con ideas sumamente raras. Nunca deja de sorprender a la gente. Quizá sería más exacto decir que en parte los sorprende y en parte los molesta, por lo que prefieren mantenerse siempre a distancia de él.

Un domingo, ese hombre aparece en la ciudad llevando un unicornio con una cadena. La gente no sabe cómo reaccionar. Poco después, sin embargo, se ve también al conde y a la condesa paseando por la ciudad con un unicornio atado con una cadena. Esto hace que todos en la ciudad se compren un unicornio.

Al domingo siguiente, el extraño hombre del castillo aparece repentinamente con una gorgona. La gente le pregunta qué ha pasado con el unicornio. El hombre les dice que se ha cansado del unicornio y ha decidido salpimentarlo y asarlo a la parrilla. Todos quedan conmocionados. Pero cuando el conde y la condesa aparecen también con una gorgona, el asombro se transforma en envidia, y las gorgonas se ponen inmediatamente de moda.

Al tercer domingo, el hombre del castillo se presenta con una mantícora y dice a la gente que ha matado a la gorgona. Al principio los vecinos se escandalizan; pero después todo sigue el curso habitual: el conde y la condesa se libran en secreto de su gorgona, la gente sigue su ejemplo y se impone de inmediato la moda de las mantícoras.

Pasa el tiempo. No vuelve a verse al extraño hombre del castillo. La gente está segura de que también ha sacrificado a la mantícora. Se forma una comisión de ciudadanos para acabar con estos crímenes, y marchan hacia el castillo. Entran en él, pero lo que encuentran los detiene en seco: el extraño hombre está muriéndose en compañía de sus tres animales, el unicornio, la gorgona y la mantícora. El unicornio simboliza sus sueños de juventud, la gorgona, su madurez, y la mantícora, su vejez.

Los habitantes de la ciudad abandonan sus ideas tan rápidamente como las habían adoptado: eran sólo caprichos pasajeros. Para el extraño hombre del castillo, por el contrario, representaban la esencia de su vida. Gian Carlo Menotti titula su ballet: El unicornio, la gorgona y la mantícora o Los tres domingos de un poeta. Me gustaría explicar por qué creo que también podría haberse titulado “La opinión pública”.

Todos nos identificamos con el poeta. Hasta el crítico del Chicago Maroon lloró. El poeta representa nuestra imagen del hombre como un ser fuerte, independiente e imaginativo. Y todos conocemos al conde y a la condesa, superficiales “instituidores de tendencias”, sin ideas propias, pero con la voluntad de ser líderes allí donde se encuentren. Pero a los que más despreciamos es a los que armonizan con la muchedumbre, burlándose al principio de alguien por ser diferente de ellos, aceptando después todas las nuevas modas, y erigiéndose finalmente en la autoridad moral.

Éste es uno de los puntos de vista, y es como siempre se han sentido los extraños hombres de los castillos, los solitarios, los artistas y los intelectuales.

Ahora quisiera ponerme de parte del conde, la condesa y la gente del pueblo. Yo afirmo que al apoyar al poeta negamos nuestra naturaleza social. Ni siquiera pensamos en el esfuerzo que realizan las personas que viven en una unidad social para mantener unida la comunidad. Actuamos como si la posesión de una rica tradición histórica y cultural y de unas instituciones protegidas por la ley no exigiera un constante esfuerzo de adaptación e incluso de “conformidad” para mantener viva esa posesión y seguir siendo capaces de actuar y de tomar decisiones al nivel de la comunidad.

Muchos síntomas apuntan a que no queremos reconocer nuestra naturaleza social, que nos obliga a amoldarnos.

John Locke habla sobre la ley de la opinión, la ley de la reputación, la ley de la moda, que se observa más que a cualquier ley divina o del Estado. Esto se debe a que cualquier violación de la ley de la moda hace sufrir inmediatamente al individuo al perder la simpatía y la estima de su entorno social. Pero parece que ha habido poco interés por investigar las razones por las que esa conducta es esencial para la supervivencia de las comunidades sociales. Por el contrario, todo lo relacionado con la moda adquiere una connotación peyorativa: estar de moda, las locuras de la moda, un capricho de la moda. Llevar un unicornio, una gorgona y una mantícora de una cadena sólo es una manera de seguir la moda.

Obramos como si no fuéramos concientes de nuestra naturaleza social. Aunque el tema de la imitación ha sido tratado por los estudiosos desde que el sociólogo francés Gabriel Tarde escribió sobre él, la conducta imitativa se ha explicado casi exclusivamente como resultado de la motivación de aprendizaje: la transmisión de experiencia como modo de encontrar más eficazmente la solución correcta para uno mismo. Es cierto que este motivo suscita con frecuencia conductas imitativas, pero el motivo de querer evitar el aislamiento, la marginación, parece mucho más fuerte. Tocqueville escribió que la gente “teme al aislamiento más que al error”, cuando quiso explicar por qué nadie en Francia defendía ya a la Iglesia a finales del siglo XVIII. La descripción tocquevilliana de la “espiral del silencio” era tan precisa como la de un botánico. Hoy se puede demostrar que, aunque la gente vea claramente que algo no es correcto, se mantendrá callada si la opinión pública (opiniones y conductas que pueden postrarse en público sin temor al aislamiento) y, por ello, el consenso sobre lo que constituye el buen gusto y la opinión moralmente correcta, se manifiesta en contra.

Estoy a favor del conde y de la condesa porque las ideas del poeta nunca se habrían propagado sin ellos. Ellos son los moderadores, los líderes de opinión que la sociedad necesita, como lo son actualmente en gran medida los periodistas. Y la gente de la ciudad, la gente que sigue a la multitud, ¿qué sabemos de sus sentimiento, de sus sueños? ¿Qué sabemos de lo que sucede en su interior? En público no quieren quedarse aislados. Según John Locke, ni siquiera una persona de cada diez mil es lo suficientemente insensible como para no importarle que el medio social le niegue su aprobación. ¿Cómo se puede continuar paseando con un unicornio cuando ya nadie lo hace? Intentemos imaginarnos una sociedad que constase exclusivamente de solitarios, de extraños hombres del castillo. Una sociedad así, carente de naturaleza social o miedo al aislamiento, es evidentemente imposible. Quizá no simpaticemos con la naturaleza social del hombre, pero tenemos que intentar comprenderlo para no ser injustos con la gente que se mueve con la multitud.

Éste es más o menos el modo en que intenté interpretar el ballet ante mis estudiantes al día siguiente (…)

domingo, 11 de noviembre de 2007

La espiral del silencio

Este tema me llamó la atención desde que leí una referencia a esta teoría de Elisabeth Noelle-Neumann en textos , artículos y citas de autores con los que tuve contacto a lo largo del año, como Irving Crespi (El proceso de opinión pública - Cómo habla la gente), Vincent Price (La opinión pública - Esfera pública y comunicación), Orlando D'Adamo/Virginia García Beaudoux/Flavia Freidenberg (Medios de Comunicación, efectos políticos y opinión pública - Una imagen, ¿vale más que mil palabras?), Daniel A. Sinópoli (Opinión pública y consumos culturales. Reconocimiento de las estrategias persuasivas) o Natalio Stecconi (Ruidos y silencios colectivos. Introducción a las expresiones no verbales de la opinión pública). Además de las inevitables referencias a casos en los que se puede aplicar esta teoría, incluido un trabajo práctico de investigación mediante encuestas que desarrollamos en el mes de septiembre.

¿Quién es Elisabeth Noelle-Neumann?
Nació en Berlín, Alemania, en 1916. Estudió periodismo con Emil Dovifat en Berlín, y filosofía e historia en Königsberg y Munich. Amplió estudios de periodismo en la Universidad de Missouri, Estados Unidos y se doctoró en periodismo en Berlín en 1939. A los 19 años se unió al Partido Nazi y militó activamente, con escritos ideológicos en las publicaciones del momento. Concluida la guerra mundial, cambió su expresión política y ocultó su pasado. Junto con su marido, Hubert Neumann, fundó el Institut Demoskopie Allensbach, que trabajó en encuestas de opinión para la democracia cristiana germana. En 1961 comenzó su trabajo académico en la Universidad Libre de Berlín y, más tarde, en 1964 se trasladó a la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz, donde obtuvo su cátedra de periodismo y fundó el Institut für Publizistik, de la que fue directora hasta 1983. Profesora visitante de las Universidades de Chicago y Munich y columnista habitual del Frankfurter Allgemeine Zeitung.


El Pensamiento

Noelle-Neumann, comenzó publicar en los años 60 sus trabajos sobre la formación y evolución de la opinión pública, que, dos décadas después, se presentó como la teoría de la espiral del silencio, según la cual las corrientes de opinión dominantes o percibidas como vencedoras generan un efecto de atracción que incrementa su fuerza final. Los movimientos de adhesión a las grandes corrientes de opinión son un acto reflejo del sentimiento de protector que confiere la mayoría y el rechazo al aislamiento, al silencio y la exclusión. Es más, quienes se identifican con corrientes que pierden vigencia o no tienen el reconocimiento mayoritario, tratan de ocultar sus opiniones. Los individuos, según Noelle-Neumann, tienen un sentido perceptivo de evaluación del ambiente ideológico, de las modas de opinión y de los valores que constituyen valores mayoritarios y minoritarios.


¿Qué opinan sus críticos?

Los críticos de los planteamientos de la pensadora germana creen que su teoría sobre la espiral del silencio está muy relacionada con sus vivencias políticas y que en su propia vida, en la que oculta su pasado nazi, hay una migración y un silencio que expresa el entramado subjetivo en el que basa la reflexión. En todo caso, las ocultaciones y los silencios son, señalan, más probables en los regímenes totalitarios que en aquellos donde la está garantizada la libertad de expresión.


¿Y qué pintan los medios?

El papel de los medios es significativo, en la medida que sus valores de agenda y su papel de habilitador de la presencia o protagonismo contribuye a la percepción social de los climas de opinión mayoritarias o políticamente correctos... El efecto de los medios recobra aquí una importancia mayor a la que habían fijado los sociólogos norteamericanos de los años 50 y 60 (teorías de los efectos limitados). Los medios, a través de sus contenidos, contribuyen a establecer el espacio público de debate y, con ello, el marco en el que se desarrolla la opinión pública. Los silencios de los medios, sus ocultaciones de la realidad, llevan consigo la salida de la escena de aquellos valores y protagonistas que han perdido huella publicada o emitida. Los efectos de los medios son, a juicio de Noelle-Neumann, acumulativos, de modo que su incidencia en la opinión no es inmediata, sino que se va fraguando y consolidando en función del número de medios que avalen una postura y el tiempo que persistan en una posición.


Fuente: Infoamérica

lunes, 5 de noviembre de 2007

Y esto ¿qué es?



Es un cuaderno virtual, una ayuda de memoria, un ejercicio de comprensión, un experimento medio raro, en realidad puede ser muchas cosas, pero para mi, es una forma diferente de estudiar. Empiezo este blog como ayuda de repaso de la bibliografía de la materia, ojalá me sirva para seguir tomando nota de situaciones que quepan dentro de teorías que aprendí este año y para mantener fresca la memoria con casos reales que más allá del interés político o mediático puedan ser analizados desde otros puntos de vista.
A ver qué pasa.